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Legacy of Blood(Novela Sobrenatural)

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Legacy of Blood(Novela Sobrenatural)

Mensaje por Soul el Lun Dic 07, 2015 7:46 pm

CAPITULO 1. El Amanecer de un Nuevo Día.

(Narra Alexa)

El amanecer ya rozaba el cielo, sus tonos carmesís entrelazados con los naranjas y tenues azulinos, creaban un cielo digno de ser plasmado para mantenerlo preservado para la eternidad.
Desde mi balcón miraba a través del frío cristal como la noche llegaba a su fin para dar paso a un nuevo día. ¿Quién hubiera dicho que con ese simple gesto el mundo estaba a un paso más de su condena?
Suspiré, aquello era inevitable.
Mi mirada se perdió en el horizonte coronado con las montañas que solamente eran sombras de colores violáceos ante los ojos de todos los seres.
Tomé un sorbo de mi taza de café recién hecho y aderezado con más azúcar de la cuenta y un gran chorro de leche. Tras eso un insonoro bostezo cruzó mis labios.
Llevaba toda la noche en vela, ya no por gusto, sino que para mi suerte o desgracia, debía preparar mis exámenes de ingreso a la escuela de cocina, pues ya sólo faltaba un mes para tan temido día, y para mi desgracia, lo había dejado para última hora y ahora tenía que aprovechar los pocos momentos de tranquilidad que había en mi casa... es decir, durante las noches, mientras el resto del mundo duerme.
Coloqué mis bolígrafos y marcadores en su estuche, así como colocar mis libros en su estante.
"Historia Universal" decía uno de ellos.
Reí para mis adentros...
No dudaba de la capacidad de trabajo de los redactores de los temarios, ni mucho menos, tampoco de la capacidad de invención del ser humano, pero, a veces, lo que nos cuentan los libros es lo que realmente ocurrió.
Dicen que la historia la escriben los que ganan, es cierto, pero también la escriben quienes quieren ocultar la verdad que se esconde tras el tupido velo de ignorancia que cubre el mundo.
Los primeros signos del frío de la mañana empezaron a notarse en mi piel prácticamente sin cubrir mientras me encontraba sumida en mis pensamientos.
Volví a suspirar mientras miraba mi teléfono móvil. Las 06:47 de la madrugada. Era demasiado pronto para que alguien se dignara a escribirme un whatsapp o una simple llamada, pues la gente normal se encontraba durmiendo a estas horas del día, a diferencia de mí, que como era costumbre en los días anteriores a este, mi hora de sueño comenzaría en escasos minutos.
Pero por azares del destino, en esta fría mañana no tenía un ápice de sueño, más bien al contrario, pues pese a los bostezos, me encontraba llena de energía.
No sabía si era un efecto secundario del café o simplemente el hecho de que mi cuerpo regeneraba las fuerzas de manera superior a la normal, aun que eso en cierto modo no me tenía ningún sentido, pues sería una contradicción con lo ocurrido durante toda esta última semana, pues mi cuerpo se sentía pesado y adolorido.
Miré por un instante mi muñeca izquierda. Junto a las casi blancas cicatrices que dormían por la eternidad en mi piel blanquecina, producto de mi cobardía años atrás, yacía una marca muy peculiar. Una estrella de cinco puntas, es decir, un pentáculo encerrado en un círculo, que a su vez estaba encerrado en otro que se asemejaba a una corona de espinas.
Aquel singular estigma que había salido en mi piel un par de semanas atrás, era la marca del contrato con aquel demonio. Un demonio que por azares del destino había aparecido en mi vida, como tantos otros seres sobrenaturales, y yo, siendo masoquista, había terminado formando un contrato con él. Aun que no era el único contrato que había formado en las últimas semanas, también estaba el que había realizado con aquel arcángel...
Y realmente es muy irónico que yo realice un contrato, pues realmente a alguien de mi condición no le hacen falta tales medios para conseguir poder, pues desde mi nacimiento hace milenios ya lo he poseído. Es la gran desgracia, o ventaja, depende de como se mire, de ser uno de los siete seres que crearon y promovieron las siete grandes razas del mundo.
En mi caso, para mi terrible pesar, era la quinta primigenia. La única fémina entre seis hombres poderosos y que en su mayoría querían verme muerta porque me consideraban el gran error del mundo, pues había creado una raza que era considerada un sacrilegio... una raza creada a partir de la unión de las más poderosas conocidas hasta ese momento. La unión de ángeles y demonios.
Reí mientras el sol comenzaba a asomar sus cálidos rallos más allá de la colina.
¿Por qué había hecho aquellos contratos teniendo ya un gran poder?
Quizás por diversión... no, no era por eso... era para completar aquel extraño grupo de seres que había, en cierto modo rescatado de la miseria, y vinculado a diferentes piedras y objetos importantes en mi vida. Para lo que yo misma llamaba mi guardia personal, pero realmente era algo más complejo que aquello.
Eran compañeros de batallas, amigos, aliados, y tenían funciones más complejas que la de protegerme a mí, sino ayudarme a proteger mi ciudad cuando el momento lo requiriera, y recabar la información necesaria sobre los peligros que últimamente nos acechaban.
Y esa era la razón por la que desde hacía un par de días me encontraba sólo con uno de esos seis caballeros.
Sebastian, aquel demonio con el que me unía un contrato y una lealtad, era quien se había quedado junto a mi mientras el resto estaban encargándose de diferentes tareas tales como controlar las frías montañas y sus moradores o recabar información en los altos cielos.
- Deberías dormir - Dijo el demonio entrando por la puerta de mi cuarto. Se notaba cierto grado de preocupación en su voz - Si sigues esforzándote tanto, acabarás sin poder moverte de la cama. Apóyate en quienes estamos a tu alrededor My Lady
Ignoré su comentario, pero quizás en el fondo sabía que tenía razón. Últimamente el estudio no era lo único que me mantenía en vela. Desde hacía ya tres semanas una serie de fluctuaciones se encontraban por toda la ciudad, creando diferentes fenómenos sobrenaturales, casi imperceptibles para un humano ordinario, pero en esta, mi cuidad, mi hogar, no sólo había humanos ordinarios.
En cierto modo, era una de los siete enclaves refugio creadas por los primigenios hace 3.000 años para la protección de quienes eran perseguidos.
Se asignó un primigenio a cada lugar para protegerlo de la mayoría de los males que los acecharan y así poder optar a una vida pacífica en el plano terrenal, sin tener que vivir escondidos en la umbra, en el cielo o en el infierno.
Aquí se guarecían desde demonios y vampiros hasta hadas y ángeles.
Noté como mi acompañante me colocaba una de sus manos en mi hombro izquierdo mientras yo aún seguí con la mirada perdida en el horizonte.
- Al menos si no vas a dormir, no te quedes ahí parada... hagamos algo de provecho ¿no crees?
Sonreí. Sabía a lo que se refería y la verdad, era un gran punto para hacer en aquel momento.
Sonrió complacido por el hecho de que sus palabras hubieran conseguido su propósito, al menos en una parte.
Ambos bajamos las escaleras hasta el primer piso, a la cocina.
Me froté rápidamente las manos para que entraran en calor y posteriormente les dí un agua. Era hora de cocinar.
Mientras él sacaba los diferentes moldes y utensilios, yo buscaba los ingredientes para hacer un pastel de chocolate.
Era increíble que pese a ser un demonio adorara placeres tan absurdos y tan humanos como era el cocinar o simplemente ayudar a mi hermano pequeño con sus deberes.
Realmente era algo que parecía una locura. En mi caso, mi alma inmortal, mi alma de Nephalem , se había reencarnado en un cuerpo humano ligado a la misma linea de sangre directa del cuerpo en el que mi padre, él hijo del primogénito de los ángeles, él príncipe de los cielos, se había reencarnado. Era más comprensible que acabara habituándome a las acciones humanas, pues mantenía mi verdadera forma durmiendo dentro de este cuerpo. Pero en su caso, aquella era su forma humana, aquella forma que el mismo había creado para pasar desapercibido entre los humanos. Seguía siendo un demonio en cuerpo y esencia, pero disfrutaba como el más mortal de los humanos.
Sonreí mientras terminaba de sacar las tabletas de chocolate y chocolate blanco de la nevera.
Comenzamos a hacer cada uno una parte de la receta, mientras el hacía la masa, yo me encargaría de preparar todo para fundir los chocolates y hacer una adecuada presentación así como preparar el molde con mantequilla para que fuera más sencillo la extracción del bizcocho que sería la base del pastel.
Justo cuando me daba la vuelta para avisarle de que ya estaba todo listo, que sólo faltaba verter su masa en el molde y al horno, él, con una encantadora sonrisa, y un rápido movimiento de mano, me untó toda la cara con la pasta de la masa.
Me quedé helada durante unos segundos mientras el reía de como había quedado mi cara. Me giré y unté mis manos parte del chocolate y le embadurné la suya.
Gran error... el poseía uno de los armas con él que yo no había contado. La harina.
Con un ágil movimiento me devolvió aquel golpe que yo le había asestado dejando caer sobre mi una cantidad considerable del polvo blanco, pero obviamente yo no me quedé de brazos cruzados, pues mientras él usaba el paquete de harina para mancharme a mí, le agarré de las muñecas y conseguí girar aquel contenedor de papel, haciendo que el también terminara blanco como la leche.
Ambos comenzamos a reír mientras seguíamos con nuestra particular mini guerra de comida.
- ¿Tata? ¿Sebs? - Dijo mi hermano desde la puerta extrañado al ver todo aquello, pues la inmensa cocina estaba hecha un asco... y bueno mejor no hablar de nosotros, pues mi pijama azul y negro no se distinguía entre tanto blanco, así como los vaqueros y la camiseta de tonalidades oscuras del demonio.
- Hola enano - Le dije - ¿Ya despertaste?
Mi hermano me miró extrañado mientras se frotaba uno de sus ojos. Por su parte, Sebastian, se sacudió como pudo la harina y fue a coger a mi hermano, de 10 años, en brazos.
- ¿Qué pasa campeón? ¿Qué haces tan pronto levantado? Si aún te faltan un par de horas para ir al cole. - Le dijo con un tono más acorde con un ángel que con el demonio que él era.
Ambos desaparecieron por la puerta, no sin antes dedicarme una sonrisa. Supuse que iba a acostar a Tommy, así que aproveché para meter el bizcocho en el horno y comenzar a limpiar todo aquel desastre que habíamos ocasionado en cuestión de minutos.

(Narra Sebastian)

Con el pequeño en brazos comencé a subir las escaleras para recostarlo de nuevo en su cama, pues aún era demasiado pronto para que estuviera en pie. Aun le quedaban un par de horas más de sueño, y a diferencia de su hermana, este campeón las aprovecharía.
Llegamos a su cuarto, lleno de posters de coches y superhéroes. Caminé esquivando los playmobil y los diferentes peluches que había diseminados por el suelo, para finalmente acostarlo de nuevo en su cama y arroparlo con sus mantas de Batman.  
Justo cuando iba a irme, el pequeño me agarró por la cadena de plata que colgaba de mis pantalones.
- Sebs... ¿Te quedarás para siempre?- me dijo con un aterciopelado tono, que a su vez remarcaba el sueño que poseía su mente, y que probablemente, cuando despertara, pensaría que todo lo que acababa de suceder era un sueño - Quiero que te quedes... - Dijo soltando la cadena por la que me retenía y comenzando a enroscarse en las mantas girando hasta el lado opuesto del que yo me encontraba.
- Me quedaré tanto como tu hermana me permita campeón - Dije en un susurro inaudible para sus oídos humanos.
Aquello era extraño. Hacía cerca de tres semanas que había llegado a la casa, haciéndome pasar por un estudiante de intercambio de otra de las escuelas de cocina del país. La madre de Alexa al principio se había mostrado realmente reacia a todo aquello y acusaba a su hija de no haberle avisado con tiempo suficiente para negarse. Realmente aquella situación le estaba causando problemas a la chica... hasta que su padre, Anthony, intervino. Obviamente, él sabía la verdad. Yo no era un estudiante, era un demonio que se hacía pasar por tal, pero aun así había intercedido por mí a favor de que me quedara.
En mi opinión, habían tenido suerte de que fuera a mí a quién tocara el rol de humano que tendría que convivir con ellos... Porque como le hubiera tocado al idiota de Gale, estaban perdidos, aquel dragón con apariencia humana era un verdadero bruto que no medía su fuerza y no pensaba sus acciones... otro tanto pasaba con Frost, el elemental de hielo que además era vampiro. Habrían tenido que tener a un adulador de su hija que hacía todo lo posible por llegar a tener una relación puramente romántica con ella, aun que no era el único, tanto el nombrado anteriormente, como Loke, aquel espíritu de la luz rompe-corazones que no prestaba atención a cualquier cosa que no fuera su ego, estaban, por así decirlo, encandilados con la belleza y la personalidad de Alexa.
Por otro lado estaba Kvasir, que pese a ser uno de los sumos arcángeles, el de la sabiduría para ser precisos, uno de los mejores amigos del heredero al trono de los cielos, es decir el padre de Alexa, y el más racional de los seis que conformábamos el equipo, hubiera sido el más difícil de explicar de todos, pues aparentaba unos 35 años... no podría haber pasado por estudiante ni en sus sueños.
Eso sólo me dejaba un oponente digno para el puesto en el que me encontraba ahora mismo. Mathael, el arcángel con el que Alexa tenía un contrato, quien era hijo de Malthael, el sumo arcángel de la muerte. Y pese a que su temperamento y personalidad eran opuestas a las de su padre, habría sacado de sus casillas a Martha, la madre de my Lady, en tan sólo unos minutos. Era demasiado hablador, demasiado carismático y demasiado sincero. Sólo se volvía medianamente soportable en determinadas situaciones.
Suspiré mientras volvía a la cocina y me encontraba con Anthony, o Tony, como todos le llamaban, aunque pocos sabíamos que su verdadero nombre era Iracklion. Salía de su cuarto y el de su esposa, ya ataviado con su uniforme de trabajo. Le sonreí y el me hizo lo mismo.
Bajamos juntos las escaleras en una relativa tensión... pero lo peor fue cuando entró en la cocina y se encontró con el desastre que su hija estaba limpiando.
Instintivamente la miró a ella para después posar sus ojos en mí.
- Más os vale tenerlo limpio como una patena antes de que Martha despierte... y ni se os ocurra usar magia para hacerlo, os aviso. - Nos dijo medio serio medio riéndose mientras se ponía su café y sacaba del armario uno de los bollos que habíamos horneado ayer.
Con su taza de café para llevar y el correspondiente acompañamiento salió del lugar directo al sótano, lugar donde también se encontraba el garaje.
Alexa y yo nos miramos y soltamos una leve e insonora risa.
A veces me resultaba irónico que su padre nos prohibiera usar nuestra magia y nuestras habilidades sobrenaturales para hacer las tareas, cuando el uso la suya para amasar una fortuna, pese a ser un simple repartidor de una empresa de catering.
- Manos a la obra pues - Dijo mi compañera lanzándome un trapo de cocina a la cara, el cual atrapé sin problema alguno. Hice una ligera mueca de desaprobación a tener que hacer aquella tortuosa tarea como un humano normal, y al parecer, Alexa se dio cuenta - Entiéndelo - me dijo con su tono comprensivo - mi madre no sabe nada del mundo sobrenatural, ni que el es un príncipe y el sumo arcángel de la justicia... y por ahora es mejor así. Mejor no arriesgarse.
Suspiré tras sacarle la lengua a la rubia.
Era cierto, los únicos seres sobrenaturales de la familia eran ellos, y ambos por el método de reencarnación.
- Bueno, hoy es la romería ¿no? - Le pregunté pese a conocer ya la respuesta - ¿Vas a comer la paella que hagan tu padre y su jefe o preparamos tu y yo algo?
Puso su mano en el mentón a modo de que estaba pensado. Aquello la hacía ver realmente adorable, pese a todo el chocolate, masa y harina que tenia en su cara y cuerpo.
Comencé a pasar la encimera con el trapo con intención de quitarle la harina, mientras iba pensando en que preparar para comer en aquella fiesta que celebraba la cofradía en la que toda su familia se encontraba inscrita.
Irónico, el hijo del rey de los cielos, el llamado Dios, aun que realmente se llamara Leitzaniel, inscrito en una "sociedad" que veneraba la imagen de Cristo, "El único hijo del señor, hijo del único Dios".
Aquello era paradójico y a la vez sumamente gracioso cuanto menos.
- Pues... - Dijo la joven sacándome de mis pensamientos - Creó que a parte del delicioso pastel que ganará el concurso, haremos... no se... ¿unas croquetas de morcilla?
Una gota de sudor cayó por mi frente... ¿Realmente creía que nos fuera a dar tiempo a aquello? Era una receta que llevaba su tiempo, y no sólo el cocinarla, sino que la masa para las susodichas, tenía que reposar un par de horas antes de poder darles forma.
Cómo si hubiera leído mis pensamientos se apresuró a contestarme.
- Bueno... el tiempo no es problema. Sólo hay que activar el arca oportuna... - Dijo con una pícara sonrisa en su cara.
Las arcas, los poderes más poderosos del mundo, solamente poseídos por los primigenios. Artefactos que formaban parte de su propia alma. Cada uno de los precursores de las razas contaba con una desde su nacimiento. El resto las adquirían a base de copiar el código genético de la de un igual. En el caso de Alexa, era la única entre los siete poseía todas ellas y además el llamado arca perdida, el Arca del Tiempo. Un recuerdo de la época griega si no recuerdo mal.
- ¿Que ha pasado de lo de no hacer magia en casa? - Inquirí
- No es magia como tal... es un poder superior - Dijo tratando de salirse con la suya.
- Es magia, una magia poderosa y primigenia - Le dije intentando quitarle aquella absurda idea de la cabeza. Aun que no podía culpar que usara los poderes para sus propios fines, era algo que había heredado de su padre... y después de todo, todo ser sobrenatural lo hace en mayor o menor medida.- Mira, que te parece esto, en vez de tus amadas croquetas, hacemos algo ligero como una ensalada de pasta, después de todo después tienes que organizar los juegos con los niños.
Ella sonrió. De nuevo me había dejado ganar.
Una vez terminamos de limpiar la cocina, y finalizamos el pastel, lo metimos en la nevera y nos pusimos manos a la obra con la comida.
Aquella iba a ser una aburrida tarde de placeres y juegos humanos. O al menos, eso creía en aquel momento.
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Re: Legacy of Blood(Novela Sobrenatural)

Mensaje por Invitado el Lun Dic 07, 2015 8:05 pm

Ya me lo he leído. No está nada mal, tienes buena narrativa, aunque para mi gusto... Quizá le falta una pizca mas de misterio. Este tipo de novelas no son fáciles de llevar, hay muchas del estilo y tu lo has hecho bien en ese poquito que he leído. La forma de narrar es la clave.

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Re: Legacy of Blood(Novela Sobrenatural)

Mensaje por Soul el Lun Dic 07, 2015 8:12 pm

Mystery escribió:Ya me lo he leído. No está nada mal, tienes buena narrativa, aunque para mi gusto... Quizá le falta una pizca mas de misterio. Este tipo de novelas no son fáciles de llevar, hay muchas del estilo y tu lo has hecho bien en ese poquito que he leído. La forma de narrar es la clave.

Es el primer capitulo, todo el salseo empieza a partir del tercero.... no se si colocar ahora el segundo.... aiins!!!
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Re: Legacy of Blood(Novela Sobrenatural)

Mensaje por Invitado el Lun Dic 07, 2015 8:23 pm

Jajaja, que no te afecten mis palabras! Escribes muy bien. Mira, yo con las novelas sigo un sencillo patrón, hacer que te ardan las entrañas, dejar con ganas de mas y mas. Como primera impresión me ha gustado, pero no me ha saltado esa chispa que dice "necesito leer mas". Conseguir eso es mas fácil de lo que parece. Y oye, que no te quito merito, eres original.

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Re: Legacy of Blood(Novela Sobrenatural)

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